La Justicia Argentina es conocida por muchas cosas, pero si se la conoce mucho por algo, es por su resistencia a tratar correctamente aquellos casos donde el acusado sea un loco o un "simulador" (Cabe destacar que no hablamos de los personajes de la popular serie, sino que más bien de aquellas personas que realizan engaños para cometer los delitos).
Historias de esta índole hay muchas, pero la de Gil Pereg es quizás una de las más emblemáticas: Soldado israelí con varias muertes confirmadas, universitario recibido de ingeniero, y residente argentino desde hace un par de años. El hombre, que afirmó ser un gato (hasta el punto de maullar sin parar durante su juicio), asesinó a su madre ya su tía, y demostró tener todos los rasgos de poseer un grado de desequilibrio mental importante. Ahora bien mencionamos que durante su juicio, Pereg maulló sin parar. Este dato resultante importante, dado que la jueza a cargo realizó el interrogatorio como si él estuviese con todas sus facultades mentales, como ubicándolo en la categoría de "simulador", being que en este caso particular, no estaríamos ante otra cosa más que un verdadero locomotora.