Adrían Mercado, un vecino de la Ruta 20, salió a correr por la zona del Tropezón y recibió un disparo en la espalda. Él no se había dado cuenta de la gravedad del asunto (pensó que le habían tirado una piedra o algo parecido) hasta que llegó a su casa, y se encontró con que tenía un balín de aire comprimido en la espalda.
Las dos personas que efectuaron el disparo eran menores de edad. ¿Si ya de niños están disparando a la gente de forma indiscriminada, qué harán cuando sean adultos?